







Este nuevo edificio judicial se ha construido en el borde sur del núcleo antiguo de Manresa, en el límite del salto topográfico, coincidente con las antiguas murallas, que separa la ciudad del curso de rio Cardener.
El proyecto se puede interpretar como el juego de dos sólidos simples con las murallas rocosas al límite sur de la ciudad: un cuerpo principal, rotundo y perfecto pensado para ser visto desde la distancia, con un cuerpo mas bajo y alargado, pensado para las distancias cortas, a tocar de la trama urbana, con un gran hueco, un espacio intermedio y ceremonial entre la ciudad y el edificio.
La disposición de la edificación en volúmenes tangentes a las murallas sigue una lógica natural, la misma que se observa en el resto de construcciones y viales del entorno.
Parecía interesante la simplicidad de la volumetría, que se ha querido mantener en la composición y en los acabados de la piel. La composición de las fachadas huye del pequeño programa y busca un orden superior que ayude a potenciar la volumetría. El juego de materiales planteado, muy sobrio, busca potenciar el simbolismo inherente a la sede de los juzgados.
Las fachadas norte y nordeste, orientadas a la ciudad vieja, se han resuelto revistiéndolas con piedra artificial con el sistema de fachada ventilada; en las del sur y sudeste se ha dispuesto una fachada doble, con una piel exterior, constituida por la celosía de piedra artificial, y una interior, con tratamiento tradicional. La función de la celosía es actuar a manera de filtro, tanto visual como de la radiación solar en los meses más calurosos, sin pérdidas importantes de visibilidad. El cuerpo central, que alberga el núcleo de comunicaciones verticales público, dispone de un cerramiento de muro cortina de cristal.
Tipo proyecto
Oficinas, Equipamiento
Año
2005-2009
Superficie
15.544 m2
Colaboradores
Pamias Proyecto de instalaciones, Carles Romea Proyecto de estructuras, CTS maqueta
Cliente
Departament de Justicia, Infraestrutures
Ubicación
Manresa, Barcelona
Fotografía
Antoni Sala