








El terreno tenía una pendiente de un 25% y en su parte posterior se asentaba el pueblo, por tanto, debíamos adaptar la casa al máximo al terreno y conseguir integrarla al pueblo de Dorria que se hallaba a unos 200 mts.
El primer punto intentamos resolverlo mediante una sucesión de desniveles en el interior que no se manifiestan en el exterior debido a las grandes dimensiones de la cubierta, que debía adaptarse a las frecuentes nevadas.
El segundo punto intentamos resolverlo fraccionando la casa mediante unas medianeras que emergen sobre la cubierta dando una sensación de cuerpos independientes.Por último se intentó que todas las dependencias disfrutaran de máximo asoleo y vistas, y por ello la casa se desarrolla en forma de abanico, partiendo de un pentágono central hueco con el cual interiormente se consigue una unión espacial de las zonas de estar mediante dicha disposición. A pesar de las grandes dimensiones de la vivienda, todas las dependencias se hallan orientadas a S-SO, incluso las zonas de cocina y servicios.
La estructura de la casa se ha resuelto base de paredes de carga de piedra y las cubiertas son de madera en su totalidad y realizadas en pino California, debido al tamaño de las escuadrías.
Tipo proyecto
Viviendas
Año
1975-1976
Superficie
579 m2
Colaboradores
Ignacio Ruiz-Muñoz, arquitecto, Carmen Leonori arq.técnico
Cliente
Privado
Ubicación
Dorria, Girona